Qué cereales se pueden considerar “buenos” y cuáles no, es una pregunta muy común entre la gente que se empieza a interesar por llevar una alimentación más saludable.

Hoy te traigo una receta de granola que podrás hacer en casa sin que te lleve mucho tiempo, y que además es saludable.

Que no te engañen

La verdad es que la mayoría de los cereales que encontramos en el supermercado van cargados de azúcar añadido, por lo que no son una opción muy interesante.  Por desgracia, el marketing que hay detrás de estos productos nos hace creer lo contrario.

Muchos de los cereales tienen un nombre muy “fitness” o en sus envases aparece una silueta femenina muy estilizada, lo que de primeras nos hace pensar que son realmente nutritivos para nuestros desayunos o meriendas. Sin embargo, si leemos atentamente el etiquetado veremos que el azúcar es uno de sus ingredientes principales.

En teoría parece sencillo localizar si estos cereales tienen azúcar añadido entre sus ingredientes, pero en la práctica es más complicado. El azúcar puede venir camuflado bajo distintos nombres, pero al fin y al cabo seguir siendo azúcar. Algunos de estos nombres son: sacarosa, fructosa, dextrosa, maltodextrinas, jarabe de maíz, jarabe de azúcar, jarabe de glucosa, sirope de agave, polialcoholes, o extracto de malta de cebada.

Una alternativa rica y saludable

Cuando empecé a interesarme más profundamente por la nutrición, descubrí que llevaba tiempo consumiendo estos cereales casi a diario. Entonces fue cuando probé los copos de avena como una alternativa más saludable. Y, sinceramente, me gustan mucho, pero a veces echo de menos esa textura crujiente que tanto caracteriza a los cereales industriales.  Así que me animé a hacer mis propios cereales.

En este artículo te enseño cómo hacer tu propia granola en casa, para que te sea mucho más fácil dejar de lado todos esos cereales azucarados.

Ingredientes

1 tazas de avena en copos

½ taza de semillas (sésamo, lino…)

1/3 taza de pipas de calabaza o frutos secos (a escoger)

2 claras de huevo

1 cuchara de aceite de oliva virgen extra

1 cucharadita de canela

Sigue los pasos

  1. Precalienta el horno a 180ºC

2. Mezcla todos los ingredientes en un bol: la avena, las semillas, los frutos secos/pipas, las claras, el aceite y la canela. Puedes escoger las semillas, pipas y frutos secos que más te gusten. Para que quede más uniforme puedes cortar los frutos secos en trocitos.  

3. Expande la mezcla en una bandeja y métela en el horno.

4. Pasados uno 10 minutos remueve la granola, para que se haga bien por todos los lados y déjala unos 5 minutos más.

5. Retíralo del horno y deja que se enfría antes de meterlo en un recipiente. Si se guarda en un recipiente de cristal hermético, la granola nos podrá durar hasta 2 semanas en perfecto estado.

¿Cuándo y cómo tomarla?

Puedes disfrutar de esta granola siempre que lo desees. Por ejemplo, a mi me encanta incluirla en mis desayunos o en mis meriendas. Algunas ideas son:

  • Leche o bebida vegetal con granola. Simple y rápido, la forma más tradicional de tomarte unos buenos cereales.
  • Yogur con granola. La combinación de un lácteo como el yogur con la granola es mi preferida. Puedes usar yogur natural o griego, kéfir o yogur vegetal, como por ejemplo de soja. También puedes añadirle fruta y si te apetece un poco de chocolate. Eso sí, asegúrate de escoger un yogur de calidad y de que el chocolate sea mínimo del 85%.
  • Batido con granola. Pon en una batidora un vaso de leche o bebida vegetal, plátano y frutos rojos. Bátelo y ya tendrás tu batido. Ahora, añade la granola como topping. Si te gusta puedes añadir láminas de coco o pepitas de chocolate negro.
  • Helado con granola. Esta combinación es perfecta para esos días en los que tenemos un antojo de algo más dulce. Puedes hacer tu propio helado batiendo queso fresco batido y frutos rojos congelados. Después añade por encima la granola y un poco de cacao en polvo. La granola es muy saciante por lo que tu antojo no tardará en desaparecer. 

Notas

Si estás acostumbrado a tomar los cereales azucarados puede que, al principio, te resulte un tanto extraña esta combinación, ya que te faltará dulzor.

Para ir desenganchándote del azúcar, puedes añadir edulcorante tipo estevia o una cucharada de miel a la mezcla. Poco a poco ves reduciendo la cantidad que utilices de endulzante y en cuanto te des cuenta disfrutarás de tu granola tanto como lo hacías con los otros cereales.

Conclusiones

Como ves, existen alternativas saludables a todos esos cereales azucarados. Es muy fácil ser engañados con todo el marketing que existe detrás de estos productos, por eso es importante que seamos críticos y leamos bien el etiquetado de estos productos.

Cuéntame que te parece esta receta y envíasela a aquella persona adicta a los cereales para que le de una oportunidad a esta versión libre de azúcar.

Foto de Natsuko D’Aprile en Unsplash

Foto de Dan Counsell en Unsplash

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