Mi experiencia con un trastorno de la conducta alimentaria

Sufrir un TCA no es una elección

¿Sabías que los TCA son la enfermedad mental con una tasa de mortalidad más alta? De hecho, los Trastornos de la Conducta Alimentaria son la primera causa de mortalidad por enfermedad mental en la adolescencia y se calcula que una de cada cuatro mujeres pasará por un trastorno alimentario a lo largo de su vida. Estos datos tan alarmantes demuestran la importancia de visibilizarlos y darlos a conocer, para poder detectarlos más rápido.

No obstante, aunque los TCA son un grupo de enfermedades clínicas ampliamente descritas y analizadas, conviene tener en cuenta que, debido a su característica evolución, la mayoría de los casos no se contabilizan. Por lo que más personas de las que realmente se están teniendo en cuenta podrían estar pasando por uno. Por una parte, entra en juego que las personas que están padeciendo un TCA tienden a negar su enfermedad y a minimizarla, sin nunca llegar a recibir la ayuda que necesitan para recuperarse. Y, por otra parte, es la gran desinformación que existe en la población general la que silencia aún más estas enfermedades.

En mi opinión y teniendo en cuenta mi propia experiencia, pienso que el desconocimiento que hay sobre estas enfermedades es enorme. En general, la mayor parte de la población desconoce qué es realmente un TCA, las causas que lo pueden desencadenar o los síntomas que nos alertan de que alguien a nuestro alrededor podría estar desarrollando uno.  Con este gran vacío de información es más difícil que las personas que lo padecen reciban el tratamiento adecuado y a tiempo para poder superar el trastorno y recuperar sus vidas.

Recuerda: Pedir ayuda no te hace débil, te hace humano (y de los fuertes)

Por qué comparto mi historia

Afortunadamente, existen profesionales de la salud que hacen una gran labor de divulgación y que trabajan continuamente para cambiar la visión generalizada que existe sobre los Trastornos de la Conducta Alimentaria. Existen cientos de asociaciones que tratan de visualizar este grupo de enfermedades, para que la sociedad no las continúe viendo desde los estereotipos y tabús que se han creado a su alrededor.

Por esta razón, después de pasar por la fase más oscura de un trastorno alimenticio sentía que debía compartir mi experiencia, para hacer ver que, aunque da miedo, es importante pedir ayuda cuando lo necesitamos y que recuperar por completo nuestras vidas es posible.

Así pues, hace un tiempo escribí mi propia experiencia con un TCA. Decidí atreverme a escribir mi testimonio con la intención de romper con el tabú que acompañan a los TCA. Pero también con el propósito de ayudar a aquellas personas que se puedan sentir reflejadas en mi historia y animarlas a pedir ayuda si es que lo necesitan de verdad.

Para que mis palabras llegasen a más gente decidí enviarlo a Proyecto Princesas, donde realizan un trabajo extraordinario creando un espacio de ayuda, información y difusión de los TCA.

No hace mucho, mi testimonio salió a la luz y hoy quiero compartirlo aquí contigo. Espero que, si lo lees, te ayude a ver que los TCA son reales y que más gente de la podríamos imaginar los padece.

Compartir mi historia no ha sido fácil, pero si hacerlo ayuda a visualizar los TCA y a romper con los tabús que los acompañan es, sin duda, algo que merece la pena.

Espero de verdad que, con el tiempo, llegue el día en el que los TCA sean vistos como una enfermedad real que puede afectar a cualquier persona y que todas las habladurías que hay a su alrededor lleguen a desmitificarse. Un trabajo un tanto complicado. Por esto, simplemente conociendo más sobre los trastornos de la conducta alimentaria ya estás aportando tu granito de arena, para cada vez dar más voz a estas enfermedades tan silenciosas.

Aquí te dejo el enlace a mi testimonio.

¿Qué piensas sobre todo esto? Déjamelo en comentarios o comparte el artículo si piensas que a alguien de tu alrededor le podría ayudar.

¡Gracias por leer!   

Foto de Sue Carroll en Unsplash

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