No siempre está bien adelgazar

“Que guapa está ahora que ha perdido unos kilitos”

“Que delgada está esa famosa, menudo tipazo tiene”

“Desde que ha adelgazado parece que tiene más éxito”

“La verdad es que le hacía falta adelgazar…ahora está mucho mejor”

Desgraciadamente, escuchar estos y otros comentarios parecidos es algo que está a la orden del día. Comentarios que no hacen más que reforzar conductas insanas y generar comportamientos obsesivos respecto a nuestra apariencia física.

A veces, estas afirmaciones se dicen de forma tan convincente que nos hacen creer que hay algo mal con nuestro cuerpo y que necesitamos cambiarlo. Sea como sea y cueste lo que cueste, sin pararse a pensar en las consecuencias que adelgazar puede tener.

En el artículo de hoy quiero desmontar esta clase de comentarios que se dicen tan a la ligera, mostrar los problemas que adelgazar de forma incontrolada puede acarrear y aportar mi granito de arena para romper esa creencia positiva sobre estar delgada, algo que todavía está muy arraigado en la sociedad.

El continuo bombardeo

Hoy en día, no es fácil escapar de los mensajes convincentes que nos hacen creer que necesitamos bajar de peso. Porque no solo los escuchamos de las personas de nuestro alrededor, sino que además aparecen de forma continuada en las redes sociales, anuncios, revistas…

Un claro ejemplo de esto es la famosa “operación bikini” tan anunciada antes del verano. Esta “operación” viene acompañada de dietas “milagro” que nos son más que planes dietéticos restrictivos, y de miles de productos nada aconsejables para bajar de peso de forma saludable.

Y es que, el continuo bombardeo de anuncios intentándonos vender productos para adelgazar es algo que no cesa. Fajas que te hacen sudar más y supuestamente disminuir centímetros de cintura, pastillas drenantes, laxantes, infusiones detox, batidos sustitutivos de comidas…y una larga lista de cosas que nadie necesita y que ni siquiera deberían estar a la venta.

Por curiosidad, busqué en Google “adelgazar rápido”. En un solo click aparecieron cientos de artículos en los que se incluían dietas extremas o incluso unas pastillas llamadas “Plan de emergencia” que te prometen adelgazar en tan solo 3 días.

Todo esto me impactó y me hizo reflexionar: ¿Quién podría tener la urgencia de perder 5 kg en 3 días?, ¿Por qué alguien necesitaría cambiar su cuerpo de esta forma tan perjudicial?, ¿Tan necesario es adelgazar para “encajar” en la sociedad?, y, sobre todo, ¿merece la pena poner en juego nuestra salud para conseguir un cuerpo x?

En estos tiempos que vivimos es cuando más información tenemos a nuestro alcance y, sin embargo, es cuando más desinformados estamos.

Cuantísimas personas se dejan llevar por lo primero que escuchan, por las recomendaciones de una influencer o por un simple anuncio en la tele, sin ni siquiera cuestionarse las consecuencias que sus decisiones pueden tener en su salud.

Des-romantizar la delgadez

La creencia implícita de que estar delgada está bien y estar más rellenita está mal es una realidad. Recuerdo una época de mi vida en la que adelgacé notablemente y una persona me dijo: “Te veo más delgada, ¿Cómo lo has hecho?”

En aquel momento estas palabras se tradujeron en mi cabeza como un elogio y sentí que haber adelgazado había sido todo un logro.  Ahora, con el paso de los años y con lo que he podido aprender, lo veo como un comentario dañino y totalmente fuera de lugar.  

Adelgazar en ese momento de mi vida hubiese sido algo positivo si de verdad hubiese necesitado perder peso. Es verdad que, en algunos casos, la pérdida de peso significa ganar en salud, pero en muchos otros, como era el mío, no. A continuación, te cuento por qué.

Los peligros de adelgazar sin control

Obviamente, bajar de peso de forma incontrolada o mantener nuestro cuerpo en infrapeso durante largos periodos tiene consecuencias negativas sobre nuestra salud a corto y largo plazo. Veamos algunas de ellas:

  • Las dietas muy bajas en calorías son las que provocan la pérdida de líquidos y una deshidratación, que viene acompañada de fallos a nivel cardiovascular y renal, ya que la sangre al ser en su mayor parte agua se espesa. La tensión arterial se desploma y comienzan los problemas para regular la temperatura corporal. Por esta razón, al estar bajo peso tenemos una sensación de frío constante.
  • Sentirnos fatigados día tras día es otra de las señales que nos indican que nos faltan nutrientes. En esta situación, nuestro cuerpo comienza a trabajar bajo mínimos y se vuelve ahorrador de energía. No hay mejor forma de ahorrar energía que sintiéndonos cansados, pues de esta forma nos movemos menos y nos sentimos menos activos.
  • Cuando se pierde peso de forma drástica se pierde músculo en mayor medida, lo que conlleva un mayor riesgo de sufrir lesiones y de padecer osteoporosis, especialmente en mujeres. Los músculos son los protectores de nuestros huesos y articulaciones, y si están débiles o es insuficiente, nuestros huesos también se vuelven más débiles.
  • El cansancio constante y la continua sensación de hambre que generan las dietas restrictivas producen cambios de humor. Nos sentimos menos animados, nos irritamos con mayor facilidad y estamos más apagados.
  • Otros problemas que conlleva estar bajo peso son: estreñimiento y dolor abdominal, calambres musculares, daños en el metabolismo, insomnio, mareos o desmayos, menstruación irregular o ausente, piel seca, cabello y uñas quebradizos, y menor rendimiento físico y mental.

Quererse cómo uno es

Como hemos visto, los mensajes que recibimos cada día pueden llegar a ser muy perjudiciales si no ponemos el filtro adecuado. Nos pueden hacer creer que para poder encajar en la sociedad actual debemos cumplir con los cánones y estereotipos de belleza. Nos hacen creer que nuestro valor va ligado a nuestras medidas y a nuestra apariencia física.

Sin embargo, adelgazar bajo esta motivación de alcanzar un físico ideal puede llevar a obsesionarnos con nuestro cuerpo, con nuestra alimentación y/o con el ejercicio que realizamos. Dejarse llevar por estos mensajes es algo peligroso y puede afectar de forma importante a las personas más vulnerables, contribuyendo, por ejemplo, en el desarrollo de un TCA.

Por lo tanto, ¿Qué tal si empezamos a valorar más otros aspectos de las personas que no tengan que ver con el físico? Digámosle a una persona lo contenta y feliz que se le ve, lo bien que se le da escucharte cuando lo necesitas o cuan inteligente es por haber aprobado un examen. 

No nos dejemos llevar por todo aquello que vemos y escuchamos, porque no tenemos que agradar a todo el mundo. Nuestra personalidad y nuestros valores es lo que realmente debemos alimentar, es lo que realmente nos hace bellos.

Conclusiones

Personalmente, no me merece la pena hacer el sobreesfuerzo y sufrir las consecuencias de mantener un cuerpo determinado. Aunque sea más complicado, creo que es necesario trabajar nuestro interior y recorrer el camino hacia el amor propio.

En esta sociedad en la que vivimos nunca está de más recordar la importancia de ver lo mucho que valemos por cómo somos, por cómo hacemos sentir a los que nos rodean y de agradecer a nuestro cuerpo por todo lo que nos permite hacer cada día.

Y tú, ¿qué piensas de todo esto? Te leo en comentarios.

¡Gracias por leer!

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2 comentarios

  1. Es muy inteligente el articulo .
    Me ha gustado mucho.
    Ojala toda la gente pensara asi.
    FELICIDADES 👍🏻

    1. ¡Muchas gracias Mensin! La verdad es que hay mucho trabajo por hacer en este campo, me alegra saber que te ha gustado 🙂

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