3 mitos sobre nutrición que te han hecho creer

En el mundo actual en el que vivimos son muchos los mitos que todavía siguen rulando por ahí. Poca gente se cuestiona si aquello que han visto por la tele o le ha dicho su vecina es cierto o no.

Mensajes nutricionales poco acertados y muy simplificados se han ido multiplicando año tras año a través de los medios de comunicación y la mayoría de ellos todavía persisten.

El por qué se siguen creyendo ciertas cosas es una pregunta interesante. Por una parte, están las empresas del sector que mediante su marketing generan tendencias alimentarias para su propio beneficio. Por otra parte, estamos expuestos a una gran cantidad de información sobre temas de alimentación, lo cual está bien, pero también puede generarnos confusión si no filtramos lo que es verdadero de lo que no.

En este artículo te traigo tres mitos sobre nutrición que nos han hecho creer:

– «Hay que tomar menos grasa»

– «El desayuno es la comida más importante del día»

– «Es necesario tomar leche»

Hay que tomar menos grasa

Muchísimas personas siguen evitando los alimentos con mayor contenido en grasa por miedo a engordar. Pero lo cierto es que las grasas no solo no te hacen engordar, si no que eliminarlas de la alimentación puede ser contraproducente a la hora de adelgazar.

Este mito tiene su origen en la afirmación “Las grasas son perjudiciales” que se ha repetido cientos y cientos de veces, hasta que se ha convertido en una verdad para muchos.

En parte, podemos pensar que comer grasa nos va a hacer almacenar grasa. Al final es lo mismo, no? Bueno, nuestro cuerpo es mucho más complejo que esto.

Para desmontar este mito debemos entender que nuestro cuerpo no fabrica grasa únicamente a partir de la grasa en los alimentos, sino que también lo puede hacer a través de otros nutrientes energéticos. Por lo tanto, nuestro cuerpo almacenará grasa ante un exceso energético al que pueden contribuir la grasa, pero también los carbohidratos y proteínas.

Es verdad que existen grasas que pueden ser perjudiciales para nuestra salud, como, por ejemplo, las que se encuentran en los dulces, la bollería o los embutidos, pero meter todo tipo de grasa en un mismo saco es un error.

En general, los alimentos que se deberían haber desaconsejado son aquellos con alta densidad energética (alimentos con muchas kilocalorías) y que en cambio, carecen de nutrientes.

Si un alimento tiene un alto contenido en grasa, pero tiene un perfil nutricional interesante, es decir, nos aporta algo más que kilocalorías es una buena razón para incluirlo en nuestra alimentación.

Algunos alimentos ricos en grasa y que son saludables son:

  • Aceite de oliva virgen extra
  • Aguacate
  • Frutos secos como las nueces o las avellanas
  • Huevo
  • Pescado azul como el salmón

El desayuno es la comida más importante del día

Quién no ha escuchado alguna vez frases como “No se debe salir de casa sin desayunar”, “El desayuno es la comida más importante del día” o “Se debe empezar el día con un buen desayuno”.

Frases que se nos han repetido hasta la saciedad y que llevan apareciendo en anuncios de televisión durante años.

Sin embargo, existe un interés tras la afirmación de que debemos de desayunar sí o sí, aunque seamos de esas personas que nada más levantarnos no tenemos hambre.

Lo cierto, es que el desayuno no es la comida más importante del día. No hay ningún dato real desde el punto de vista nutricional que lo justifique.

Tendemos a asociar el desayuno con “alimentos de desayuno” como cereales azucarados, bollería o galletas con un vaso de leche con cola-cao.

Cuantas personas desayunan día tras día lo mismo, sin apenas plantearse si variarlo o que pueda ser diferente cada día, porque es lo que nos han dicho que hay que tomar al levantarse. Si le decimos a alguien que hemos desayunado un plato de lentejas, nos mirará raro como mínimo. Pero el desayuno es como una comida más del día, es decir, deberíamos comer lo que más nos apetezca y debería ser igual de saludable que el resto de las comidas.

Las galletas, los zumos y los cereales de desayuno azucarados no son una buena alternativa, ya que su interés nutricional es bajo y están repletos de azúcares simples y harinas refinadas. Con este tipo de alimentos, es imposible que nos mantengamos activos y con energía a lo largo de la mañana.

Una alternativa al desayuno típico de zumo y leche con cereales azucarados podría hacerse cambiando el zumo por una pieza de fruta y tomando unos cereales caseros o sin azúcares añadidos.

Es necesario tomar leche

La leche es uno de los alimentos que más polémica conlleva. Están los que piensan que los lácteos deben estar presentes sí o sí en nuestro día a día y los que al contrario afirman que no tiene sentido seguir tomando leche cuando ya hemos pasado la etapa de crecimiento.

La leche es de los pocos alimentos que contiene cantidades interesantes de todos los macronutrientes. Esto tiene sentido si pensamos en que es el único alimento que sirve de alimentos para el ternero durante sus primeros meses de vida.

El hecho de que a algunas personas les siente mal leche o que haya gente que la evita por sus propias razones, ha generado dudas sobre si es bueno seguir bebiendo o no leche.

Podríamos pensar que es necesario tomar leche porque es donde se encuentra el calcio. Pero lo cierto es que no es imprescindible tomar leche para obtener suficiente calcio. El calcio se puede encontrar en otros alimentos como en los frutos secos, las legumbres, las semillas o en verduras como el brócoli.

También podemos pensar que no es bueno tomar leche por su contenido en azúcares, pero esto tampoco es un problema a no ser que seamos intolerantes a la lactosa. La lactosa es el azúcar fundamental de la leche y para poder digerirla necesitamos una enzima en nuestro intestino: la lactasa.

Conforme nos hacemos mayores sintetizamos cada vez menos lactasa, especialmente si no se consume con regularidad. Las personas que la consumen con regularidad la asimilan mejor, ya que la síntesis de la enzima depende de un consumo regular.

Por tanto, tomar alimentos sin lactosa es innecesario a no ser que seamos intolerantes. Es más, si reducimos su consumo podríamos incluso bajar la actividad de nuestra lactasa y que los lácteos nos sienten incluso peor al cabo de un tiempo.

Pero esto no significa que debamos mantener nuestro consumo de leche como recomendación para que no nos llegue a sentar nunca mal.

El tomar o no leche no es imprescindible. Tu decisión debe depender de como te siente, de tus gustos y de otros factores de sostenibilidad y ética que puedas considerar.

Conclusión

En este artículo hemos visto que no tiene sentido evitar a toda costa todo tipo de grasa, que el desayuno no es la comida más importante del día y que tomar leche no es imprescindible.

Déjame en comentarios si creías en algunas de estos mitos o si conoces alguno más del que te gustaría saber más.

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